Imagínese que un día lo apresen en una situación confusa, luego lo encierran en una pequeña jaula que apenas le da el espacio suficiente para levantar la cabeza. Estará en esa situación por varias semanas, tendrá que soportar la falta de luz natural, el no poder moverse y con miles de tipos encerrados al igual que usted, gritando con desesperación, con dolor. Finalmente, aparecerá alguien y le dirá que es elegido para hacer una prenda con su piel. Sin embargo, esto no termina aquí, pues las técnicas para extraerles la piel no son las más cómodas y agradables. Es posible que le rompan el cuello al animal, que lo electrocuten, que lo golpeen con un mazo en la cabeza, que le apliquen una inyección letal, o, incluso, causarle una muerte lenta por medio de monóxido de carbono. Hoy en día, esta situación tan dolorosa, les sucede a numerosos animales. Millones de estos mueren por la insoportable vida que llevan gracias a los criadores. Muchas veces, estos seres se quedan años viviendo y sufriendo en esas diminutas jaulas antes de morir. Muchos de ellos se desesperan y, en consecuencia, practican canibalismo y auto mutilación.
miércoles, 21 de noviembre de 2007
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